MALAS AGUAS
Un grupo de personas se acerco al profeta Eliseo para contarle un problema. Le dijeron lo siguiente “El lugar donde moramos, la ciudad, es buena pero las aguas son malas y la tierra es estéril” Entendiendo enseguida el profeta la situación pidió que le trajesen una vasija nueva con sal, fue a la fuente del agua, echo la sal y declaro una palabra de fe diciendo: “Así ha dicho Jehová, yo sane estas aguas y ya no habrá más enfermedad ni muerte en ellas” Las aguas se sanaron y nunca más volvieron a contaminarse y la tierra comenzó a florecer y dar su fruto.
Hay personas que se encuentran así como Jericó, tienen una buena casa, un lindo auto, hermosos hijos, linda ropa, un buen trabajo, hasta un cuerpo con hermosas curvas (así como el mío) pero no lo disfrutan, es decir, no tienen frutos, alegría, paz, salud, bendición porque las aguas son malas. El problema de esa persona es espiritual, está en el corazón, en las aguas, en sus emociones que están contaminadas y aunque esa persona aparentemente tiene todo para disfrutar una buena vida, convive con la enfermedad, la esterilidad y la muerte. Su negocio aunque esté bien ubicado no vende, su salud a pesar de que el médico encuentra todo bien no repunta, el hogar es un calvario, porque el problema no está en lo que se ve sino en lo que no se ve, en la contaminación.
El corazón se contamina por algo que escuchamos que no debemos escuchar, algo que decimos que no debimos decir, algo que vemos que no debemos mirar, se contamina por el rencor, el celo, la envidia. El agua de tu corazón se contamina por no cortar con el pasado, con relaciones muertas como la samaritana que estaba junto al pozo de Jacob, que todos los días buscaba una gua que apagara su sed pero volvía siempre al pozo al mismo lugar, hasta que se encontró con Jesús quien le dijo “El que bebiere del agua de vida que yo le daré no volverá a tener sed jamás”. El corazón se contamina por no soltar lo viejo. Los fariseos no pudieron recibir el agua de vida que era Jesús porque estaban aferrados a las tradiciones, religiosidad, viejas prácticas y por eso rechazaron lo nuevo de Dios!. Cuando el corazón se contamina lo que está en la superficie se vuelve estéril, todo empieza a salir mal, vienen las enfermedades, las trabas, el mal carácter, las peleas, los vicios, porque lo dice la Biblia lo bueno y lo malo nace en el corazón de las personas.
Por eso es que Eliseo fue a la fuente, al origen del problema! Hoy el Espíritu Santo quiere actuar en la fuente de tu problema, en el corazón, lo quiere sanar, limpiar purificar, descontaminar para que todo lo que hagas prospere, cobre vida y lleve mucho fruto! Hay cosas de tu pasado, hay cosas que te duelen y te contaminan que Dios tiene que sanar para que vengan buenos frutos a tu tierra, a tu vida, a tu hogar!
La sal representa la obra purificadora de del Espíritu
Santo. La acción del Espíritu de Dios
puede detener el proceso de muerte, descomposición, enfermedad y maldición que
el enemigo sembró en tu corazón. Cortar el acceso
a agua potable, destruir y contaminar infraestructuras han sido estrategias utilizadas en los conflictos y lo
siguen siendo hoy también para debilitar al enemigo. Satanás también usa esta
estrategia, el contamina y destruye el corazón para que todo lo demás también
se vuelva estéril y quede desolado. Pero la buena noticia es que hay sanidad y
salvación en Jesús.

Comentarios
Publicar un comentario