EL ULTIMO PAN

 







Esta es una palabra para aquellas madres y mujeres que se sienten, agotadas, cansadas, al límite, que están a punto de rendirse porque no tienen más recursos para dar, que sienten que lo han dado todo, lo han hecho todo pero que por alguna extraña razón la vida les ha sido cruel e injusta. De seguro te preguntaste más de una vez… En que falle? Que hice mal? Porque estoy sola?, porque tantas luchas con mis hijos? Porque todo se me hace cuesta arriba?, porque año tras año tengo que lidiar con los mismos problemas?…porque los cielos están cerrados?...Cuando Dios pondrá fin a mi sequia, a mi hambre, a mi necesidad? Sera que Dios ve mi situación?

Aquí tenemos a esta mujer de nuestra historia (La viuda de Sarepta), golpeada en su pasado por la pérdida de su marido y desolada en su presente por una miseria absoluta que le llevaba a pensar que aquel sería su último pan. Lo que más desgarraba a esta mujer era ver sufrir a su hijo. Las madres que están aquí saben de qué hablo. Una madre puede soportar todo tipo de penas, pero no ver sufrir a un hijo. Como sobrellevas que no tengas que darle de comer? Desesperada y deseando que la muerte les sorprenda para acabar así con tanto sufrimiento, le llega una visita inesperada: El profeta Elías. No era un desconocido, ni para ella ni para nadie en aquel entonces. Elías era el profeta que tenía en su boca el poder de abrir o cerrar los cielos. Que habrá pensado esta mujer en aquel momento? Bien! Llego la solución a nuestras vidas, a la casa. Ahora el profeta va a hacer una oración y nuestra suerte va a cambiar rápidamente…

Sabes porque no es muy difícil de imaginar lo que habrá pensado esta mujer? Porque esta mentalidad mística nos acompaña también en nuestros días. Vemos a Dios como el genio de la lámpara que viene a cumplirnos los tres deseos, o como el bombero que aparece para apagar los incendios. Seguimos teniendo la mentalidad de Naaman el general Sirio leproso, “yo pensé que el profeta iba a salir de su casa a recibirme, invocaría a Dios, y yo sería limpio de mi lepra”. Y claro, no ocurrió así, Naaman tuvo que poner de si, ir al Jordán y zambullirse 7 veces.

Amamos la idea de un Dios que haga todo por nosotros sin pedirnos nada a cambio, sin esfuerzos, ni entrega. Y eso es lo que nos termina frustrando porque no ocurre así, sino que a menudo Dios nos pide que hagamos algo, que entreguemos algo a cambio del bien mayor.

Eso fue lo que ocurrió con esta mujer. El profeta, que sabía de su condición, le pide un vaso de agua y un bocado de pan. La mujer que estaba juntando en ese momento leña le responde con sinceridad y le describe su dura realidad: “Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.” Qué respuesta esperaría usted frente a tan penosa descripción? Cualquiera menos la que le dio el profeta: “Entiendo, pero ve y haz un pan para mi primero y luego para ti y tu hijo!”. Aquel día la mujer aprendería una lección que jamás olvidaría y que sigue vigente en nuestros días: El milagro viene por dar.

Si quieres que Dios te bendiga a lo grande hay algo que tienes que dar, algo tienes que poner en las manos del Señor. En lo natural dar es quedarse con menos, en el lo espiritual dar es el trampolín hacia la provisión. Aun cuando no tengas el mejor ánimo da, aun cuando no estás en tu mejor día da, aun cuando no estás pasando tu mejor temporada…Da! Pon lo que tienes en las manos del Señor y el hará el resto. Esto funciona tanto en lo que esperas de Dios como en lo que esperas de tu familia, de tus relaciones…

Da aunque te parezca insignificante, un beso, un abrazo, una mirada, un mensaje lindo, una rica comida…algo, aunque te parezca insignificante, porque si lo haces en obediencia a Dios te sorprenderá la dimensión de la retribución. Ahora bien, no se trata de actuar por interés, no, no funciona así, si lo que das está impregnado de una doble intención, si das o haces porque estas pensando más en la retribución que en el acto de amor y fe en sí mismo lo más probable que termines desilusionado, con las manos vacías y el corazón roto. Este es el problema de muchas y muchos que todo lo razonan como una ecuación matemática: Yo doy un diezmo y Dios me va a dar una casa, yo doy un pacto y recibo un 0Km, yo amo a mi prójimo y él me va a retribuir lealtad eterna y no! No es así, no funciona así! Se trata de dar sin esperar nada a cambio, sin tener garantías de nada, de dar cuando incluso a ti te falta, de dar cuando eres tu quien más necesita, se trata de dar aun cuando sientes que te estás vaciando de lo último que te queda, se trata de dar aun cuando tu propia conciencia y las personas cercanas pueden llegar a decirte: “Eres un estúpido!, no ves que te están usando?, no ves que te están manipulando?, como te vas a sacar el pan de la boca para dárselo a los demás!, tenes que pensar primero en vos, en lo que sentís, en lo que vos necesitas …que hizo esa otra persona por vos?...deja de ser buenuda” Esta es la voz que se impone con fuerza en esta generación marcada por el materialismo, el individualismo y el sálvese quien pueda. Pero también, y hay que admitirlo, es la voz que se repite en los decepcionados, los que ya nos sentimos cansados de que nos muerdan la mano,…pero la voz de Dios te dice…

Sigue sembrando porque tarde o temprano vas a cosechar, es una ley. Que no te detenga ni la maldad, ni la indiferencia de los demás, ni tu propio agotamiento, da porque esa es la ley del Reino. Dijo Jesús “Da y se os dará…” Lucas 6:38…Hoy tienes que pensar: Que puedo dar para que algo ocurra?

Dios siempre multiplicara según la especie de lo que des: Que dio la mujer? Pan (harina y aceite) que se le multiplico? Harina y aceite! Que dio el jovencito en el desierto para alimentar a la multitud? 5 panes y 2 peces! Que se multiplico? Panes y peces! Que quieres cosechar? Que quieres recoger? Que te gustaría disfrutar de manera inagotable en tu tinaja? Amor?, finanzas?, comprensión? Respeto? Alegría? Comienza a sembrar en esa especie! Por poco que te parezca, por más que tu creas que al dar te vas a estar vaciando y beneficiando a otros y no a ti mismo, aunque creas que el otro no lo merece…da para que Dios ponga fin a tu carencia emocional, financiera, espiritual … Al dar tu sequia de años terminara y los cielos se abrirán!

Termino con esto: Después de haber escuchado este mensaje tu puedes hacer efectivo todo lo que Dios te hablo y salir con la certeza de que Dios no falla, o puedes ignorarlo y guardarte la harina y el aceite y retener tu comida, tu pan, sin necesidad de que Dios haga ningún milagro pero sabes lo que tendrás?: Tu ultimo pan, tu última oportunidad…y mañana qué? Mañana posiblemente nada…o no era eso lo que esperaba esta mujer?

LO QUE NO DOY SE AGOTA Y MUERE, LO QUE DOY SE MULTIPLICA Y ME LLEVA A MI MEJOR NIVEL!

Sé que más de una madre, mas de una mujer me dirá, pero yo ya di pastor, ya entregue, que no hice por los míos? Bien, da una vez más, da de ese poco que te queda pero ahora hazlo en obediencia a la voz de Dios, porque él te lo pide, porque él está en el asunto, porque es en esta última entrega donde Dios te sorprenderá. Da ese perdón, ese abrazo, ese te quiero, ese gesto de bondad y veras como lo bueno en ti nunca se agotara!

Comentarios

Entradas más populares de este blog

LOS 10 PRINCIPALES CONSEJOS DE SALOMÓN PARA LOS JÓVENES

3 SINTOMAS DE LA PRESENCIA DEL MAL

CANTAROS, TEAS Y TROMPETAS