LA BATALLA MAS DIFICIL

 


Sabes cuál fue la batalla más difícil que tuvo que librar David?

No fue tener que cortarle la cabeza a Goliat, fue no cortarle la cabeza a Saúl. La batalla más difícil de David no fue David contra Goliat, David contra Saúl sino David versus David.

Las batallas más difíciles no son las externas, sino las internas. David ya había demostrado muchas veces tener la habilidad y la fuerza para vencer las batallas externas, pero ahora debía enfrentar la más difícil de todas para llegar a calificar como el hombre conforme al corazón de Jehová: vencerse a sí mismo!

Dios estaba procurándose un nuevo rey para Israel, uno conforme a su corazón, uno que fuese diferente a Saúl, uno en quien el pudiese confiar y ¿cómo hizo Dios para modelar el corazón de David? Poniéndolo bajo presión, permitiendo un Saúl en su vida.

(Saúl) Un hombre loco, un esquizofrénico emocional, un hombre que le hizo la vida imposible, lo difamo, conspiro en su contra, un hombre que tenía desvaríos importantes: un día lo amaba y al otro día lo odiaba a muerte, un  hombre atormentado por sus propios demonios y forma de ser.

Para moldear nuestro corazón Dios nos pone bajo presión, la presión de las injusticas, de las crisis, del dolor. Hay muy poco que Dios pueda hacer con una generación que tiene un corazón de cristal, que es emocionalmente inestable, frágil, con personas que se quiebran con facilidad. Muy poco Dios puede hacer con aquellos que huyen de los procesos difíciles:

Con aquellos que:

-Si algo anda mal en el matrimonio, se cansan, se divorcian y se vuelven a casar.

-Si se sienten muy exigidos en el trabajo, renuncian y se buscan otro.

-Si hay tensión o disconformidad en la iglesia se van y se buscan otro donde haya más amor.

Corazones de cristal! Que no soportan la dificultad, los procesos, las presiones! Dios busca corazones de barro que se dejen moldear. Si huyes, si no te dejas moldear por la presión, por la mano alfarera, nunca llegaras a ser lo que Dios quiere que seas.

La historia no nos hubiese dado un David sin un Saúl, Saúl fue la escuela de David. Tu Saúl es una persona cercana que consiente o inconscientemente te irrita, te causa dolor, y que no lo puedes sacar de tu corazón y de tu mente porque es parte de tu círculo, está siempre en tu radar. ¿Y sabes qué? Por más que ores, Dios no te sacara a tus saules, porque ellos son la escuela de Dios para ti…

La pregunta es: Como respondes ante los Saules que te arrojan lanzas?

Déjame ponerte en contexto del siguiente cuadro de situación: 1 Samuel 18: 6-11

Los israelitas volvían de la guerra contra los filisteos. Dios les había dado una victoria resonante y por medio de David el Gigante Goliat fue vencido con tan solo una onda y una piedra. Al entrar a la ciudad los hombres escucharon a las mujeres cantar. “Saúl mato a mil y David a sus diez miles”. Saúl entonces se llenó de envidia y de cólera por esos dichos y desde ese día no solo no se pudo sacar aquello de la cabeza, sino que empezó a mirar con malos ojos a David quien nada malo le había hecho. En uno de esos días de desvarío y esquizofrenia emocional Saúl tomo su lanza con el fin de enclavar a David contra la pared. Dos veces lo intento y dos veces David, al mejor estilo matrix, evadió la lanza de Saúl que quedo clavada a la pared.

Que hizo David ?

No devolvió la lanza, no devolvió el golpe, no reacciono con despecho…

-Aunque aquello era injusto

-Aunque aquello era un atropello

-Aunque no merecía ese trato de parte de Saúl

-Aunque David tenía razón

-Aunque Dios estaba con el (y él lo sabía)

-Aunque tenía derecho a defenderse

-Aunque tenía argumentos sobrados en su favor para que un tribunal lo absolviera por haber actuado en defensa propia…

No lo hizo!! Porque él sabía que en el mismo momento en que agarrara esa lanza para devolvérsela se convertiría en aquello que tenía enfrente y él se dijo para sus adentros: “Yo no quiero ser eso, yo no quiero ser el próximo Saúl, yo quiero ser el hombre conforme al corazón de Jehová”

Si tú devuelves la lanza probaras….

-Que sabes defenderte

-Que tienes razón

-Que tienes lo que tienes que tener, que no eres un cobarde

-Que eres un defensor de la justicia…

Pero sobre todo probaras que eres un aprendiz de Saúl, que terminaras siendo lo que tanto odias de los demás. Probaras que de aquí a poco serás igual o peor que aquello que siempre criticaste. Probaras que estas destinado a ser el próximo rey loco!

¿Sabes porque muchos destinados a ser “reyes y sacerdotes” a ser los David de esta generación fracasan?. Porque pierden la batalla interior, la batalla del corazón, la batalla del dominio propio, la batalla de los sentimientos. Se dejan arrastrar por la mentalidad y normalidad de este mundo… “¿cómo no vas a hacer nada?, ¿cómo te vas a quedar callado frente a tanta injusticia?, si no haces nada pasaras por cobarde, por estúpido, flojo, débil, le estarás dando la razón a quien no la tiene!, si en definitiva el empezó! Tú tienes derecho a devolvérsela!”  Esto es lo más fácil, esto es lo que todo el mundo hace. David en cambio hizo lo más difícil, esquivo las lanzas, no devolvió mal por mal, golpe por golpe, lanza por lanza, palabras por palabras…el libro la batalla más importante de su vida: Vencerse a sí mismo, vencer la carne, el rencor, el yo, el orgullo, la venganza.

La batalla del corazón no se libra con lanzas, se libra con arpa en la mano, con adoración, con mantenerse enfocado en la presencia de Dios, aun en medio del dolor, de la injustica y la traición. Esquiva las lanzas! Mantén tus manos en el arpa! No dejes de hacer lo que Dios te mano a hacer. Confía en la mano de Dios y no en tu propia mano.

Sabes quién más recibió un lanzazo y no lo devolvió? Jesús. Estando en la cruz la lanza traspaso su costado. Siendo el ser más poderoso sobre la tierra, teniendo razón, aun así se mantuvo callado y no reacciono con ira ni rencor. Lanza que empuñamos tú y yo y al dejarse atravesar por la lanza de la injusticia que tú y yo le clavamos en su pecho, de aquella herida nació la iglesia, de aquella herida convirtió a sus enemigos en sus amigos. Eso es verdadero poder! Esa es la verdadera victoria! No responder con lanzas sino adorar a Dios en medio de tu cruz, en medio de tu dolor, en medio de tu injusticia.

Yo sé que no es fácil soportar la presión de la injustica, yo sé que nos es fácil resistirse a la tentación de devolver el lanzazo, yo sé que nos fácil poner la otra mejilla, pero esa es tu batalla más crucial y decisiva, la batalla del corazón, la batalla donde se libra tu promoción, donde decides si serás conforme al corazón de Jehová o dejaras crecer el Saúl que hay dentro de ti…tú decides!

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