AMOR VERDADERO

 


Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, 40 y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 41 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: 42 A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. (San Mateo 27:39-43)

 

La gente decía: Si este es realmente quien dice ser, si es el Hijo de Dios, que hace sufriendo así en una cruz?

Si es verdaderamente el hijo de Dios, porque no se baja? Porque no se salva a sí mismo? Porque no le demuestra a todos su poder?

Como puede estar sufriendo así quien dice ser el hijo de Dios enviado para salvar el mundo?

Convengamos que no fue fácil (y no lo es aún hoy para muchos) comprender que un Dios puede estar en tal posición de desventaja. Uno imagina a Dios como algo fuerte, invencible, todopoderoso, siempre vencedor, rodeado de gloria y honores y no todo ensangrentado y colgado de un madero y aparentemente perdedor.

Podría haberse bajado de aquella cruz, Si!

Podría haber destruido a sus verdugos y burladores….si!

Y entonces? Porque no lo hizo?...Por amor!

Él se negó a sí mismo por amor, guardo silencio por amor, sufrió por amor, soporto por amor, cargo con nuestras culpas por amor, se hizo maldito, es decir aborrecible por muchos, por amor, perdono por amor y murió por amor. No fueron los clavos los que sujetaron a Jesús a aquel madero, no fue la violencia del soldado romano, no fue la decisión de los malvados, fue su gran amor por ti y por mí. Todo lo que paso en el Calvario fue su decisión, a Jesús nada lo tomo por sorpresa, el decidió dar su vida por amor. Si se hubiese bajado habría  salvado su pellejo pero no el mío. Si se hubiese bajado abría impresionado a unos cuantos escépticos pero hubiese sentenciado para siempre nuestra condenación.

En la cruz se manifestó el amor verdadero, ese que no se guarda nada, que lo da todo, ese que no es egoísta, que no busca lo suyo sino el bien del que se ama. Este es el amor que somos llamados a practicar…

 

UN AMOR QUE…

1-Se niega a sí mismo: Siendo Dios se despojó de su condición haciéndose hombre y sufriendo la muerte de cruz. “si eres el hijo de Dios bájate” pero él no respondió ni cedió a esas voces. Negarse es despojarse del ego, del orgullo, de lo que puedo reclamar por mi posición, es menguar, es sacrificar la reputación, es elegir bien, es perder para ganar.

2-Guarda silencio: "Como cordero no abrió su boca, enmudeció". Hay silencios que castigan, que ponen distancia, que marcan indiferencia, pero ese no fue el silencio de Jesús en la cruz. En cambio, hay silencios que protegen, que construyen, que sanan. No todos están dispuestos a callar, porque cuando no se tiene el amor verdadero, se impone la razón con gritos, con prepotencia, con astucia, con mentiras, con hablar por detrás. Hay que ser muy fuerte para callar cuando se tiene mucho para decir, hay que tener mucho amor para callar en vez de condenar, guardar silencio para restaurar. La mayoría de las personas elige el camino de la incontinencia verbal: atacan e hieren con las palabras, dicen cosas que duelen, cruzan límites que no se pueden desandar, buscan ganar la batalla de las palabras y la razón a costa de lo que sea y caiga quien caiga. Muchos también elijen el camino de la victimización: “Me hicieron de lado” “me sacaron” “me trataron mal” Jesús no eligió el camino de la victimización falsa. Que contraste el de Jesús, que pudiendo justificarse no lo hizo, que pudiendo abrir su boca la cerro, que pudiendo destruir con sus palabras, salvo con su silencio. Cada vez que se encuentre en la calle con algún “primo” parlanchín, de esos que les gusta hablar más de la cuenta, preguntar más de la cuenta, juzgar más de la cuenta, hablar sin saber dígale: “menos hablo Jesús y perdono! Hace vos lo mismo!”

3- Que Perdona: “No le tomes en cuenta este pecado”, “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.  Compasión, pasar por alto, eximir de las consecuencias. Qué difícil es perdonar! y aún más difícil es perdonar en medio del dolor. Solo quien tiene el amor verdadero puede renunciar a la venganza usando del perdón y la misericordia.

Si en medio de los conflictos familiares, de iglesia, o de trabajo te cuesta renunciar a tu orgullo y posición, si te cuesta hacer silencio y perdonar hoy es el día para clavar tu vida a la cruz junto a la de Jesús, a fin de que puedas decir: “con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo más Cristo vive en mi” Solo experimentando el amor verdadero podrás imitar a Jesús y ser feliz. 

 

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