EN BUSCA DE LA FELICIDAD
Cuenta una
fábula que cierto día, un cachorrito se puso a perseguir afanosamente su propia
cola sin éxito alguno, cuando en ese momento, un perro viejo lo vio.
—¿Por qué
estás persiguiendo tu propia cola? —He escuchado que la felicidad está en mi
cola —respondió el perrito_ . Así que la seguiré persiguiendo hasta alcanzarla.
—Hubo un tiempo en que yo también perseguía mi cola —contestó el perro viejo—,
porque había escuchado eso de que la felicidad de un perro está en la cola. —¿Y
lograste alcanzarla? —preguntó interesado el cachorrito. —Después de mucho
perseguir mi cola —replicó el perro anciano—, descubrí que cuanto más intentaba
alcanzarla, tanto más se alejaba de mí; pero cuando dejaba de perseguirla y me
dedicaba a mis asuntos diarios, entonces ella me seguía a toda partes.
Mientras
más nos afanamos por perseguir la felicidad, más nos esquiva. En cambio, cuando
nos dedicamos a cumplir fielmente nuestros deberes diarios, la felicidad nos
sigue a todas partes.
Mucha
gente piensa que la felicidad tocará a su puerta cuando alguno de sus grandes
sueños se haga realidad: «Ser el mejor jugador del equipo de fútbol», «Culminar
mi carrera con honores», «Comprar un auto último modelo», «Vivir en una mansión
frente al mar». El problema de esos sueños es que la felicidad no es el
producto de lo que hacemos o tenemos, sino de como vivimos.
Cuando buscamos la felicidad en las cosas o las personas terminamos
frustrados. Cuando buscamos alegrías también terminamos frustrados, porque alegría
es una emoción, es un momento, es pasajera, en cambio la felicidad es un estado,
es un camino. En ese camino podemos tener alegrías o tristezas, pero seguirá siendo
el camino llamado “felicidad”.
Quiero compartirles algunos consejos que pueden ayudar a pavimentar ese
camino llamado felicidad, siempre aclarando que No hay una receta mágica, no
existe aquello como “12 claves para la felicidad”, simplemente porque el
concepto de felicidad es muy subjetivo, y tiene que ver con la esencia de cada
uno. Pero si creo que hay ciertas cosas que no pueden faltar, que sin ellas sería
imposible siquiera acercarse a la felicidad. Esto es como preparar una pizza,
yo te digo que hace falta harina, sal, levadura, queso… después cada uno decide
cual es la mas sabrosa, si la napolitana, la calabresa, si con anchoas, etc. de
ese gusto dependerá que más le agregarías.
SOLTAR: Aprender a olvidar el pasado, a soltar lastres, a
perdonar, a vivir un día a la vez. También soltar significa, estar satisfecho
con lo básico, si tengo, Gloria a Dios! Y si no tengo mucho, amen igual! Dios
nos enseña a contentarnos con lo que tenemos día a día y a no afanarnos por el día
de mañana. Soltar también es aprender a perdonar mis errores, levantarme y
seguir, no quedarme instalado la culpa y el reproche constante. Cuando Dios
llamo a Abraham a salir de Ur de los Caldeos, este no tuvo reparos en obedecer
pues su felicidad no estaba en las posesiones, el amaba a Dios!
NO VIVIR PENDIENTE DE LA OPINION
DE LOS DEMAS: Fuiste
llamado a agradar a Dios y no a los hombres. No tienes que ser la fuente de
deseos de nadie. No estás obligado a cumplir las expectativas de nadie. Quien
debe tener las riendas de tu vida eres tú. El auge de las redes sociales ha
llevado a muchos a un estado obsesivo por llamar la atención, obtener opiniones
favorables y cosechar cientos de “me gusta”. Muchos se deprimen hasta la muerte
si escuchan una crítica o una opinión desfavorable. Solo te tiene que importar
lo que Dios opine de ti, esto no significa que debas ser una persona antisocial
o confrontadora, no! Debemos ser correctos en el trato que damos hacia los demás,
pero sin importarnos mucho la devolución. Si la otra persona es amable,
correcta, educada, Bien! Pero si no allá ella, yo sigo adelante!. Seguramente
muchos le habrán dicho a Abraham que abandonar lo que tenia para caminar a siegas
era una locura, mas el solo escucho la voz de Dios. Muchos querrán decirte como
vivir la vida y que es lo mejor para ti. Recuerda solo escuchar la voz del
Señor.
HACER LA VOLUNTAD DE DIOS: Sus caminos son más elevados, y sus planes mejores
que los nuestros. Obedecer a Dios nos hace bien, llena el alma, trae felicidad,
asegura la vida eterna. Abraham tenía planes buenos, pero Dios tenia para el
planes mejores, por eso el dejo todo atrás y decidió obedecer a Dios caminando
en su voluntad. Sabes porque te es conveniente hacer la voluntad de Dios?
Porque su voluntad es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2) y está
diseñada para la felicidad. Cuando Adán y Eva fueron colocados en el Huerto del
Edén Dios pensó en su felicidad, incluso, sus órdenes y “prohibiciones” estaban
pensadas en proveer de felicidad al hombre y la mujer. Ellos decidieron
desobedecer y la consecuencia fue la pérdida del paraíso y la felicidad total.
Hacer la voluntad de Dios te garantiza la felicidad eterna. No solo ahora, sino
para siempre!
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