TETELESTAI

 



En Colosenses 2:14, el apóstol Pablo escribe algo increíble: "Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros... clavándola en la cruz".

Para nosotros, esto suena a una metáfora bonita sobre el perdón. Pero para los primeros cristianos, esto era una descripción legal exacta de cómo funcionaba la justicia romana. En aquel tiempo, cuando alguien iba a la cárcel por una deuda financiera que no podía pagar, los funcionarios clavaban en la puerta de su celda un documento llamado Cheirographon (el acta de deuda). Ese documento enumeraba cada centavo que la persona debía.

Nadie podía salir de la celda hasta que la deuda estuviera pagada al 100%. Y cuando alguien finalmente pagaba, el oficial tomaba ese papel, lo cruzaba con una marca grande o lo perforaba con un clavo, y se lo entregaba al deudor.

EL SECRETO DEL "CANCELADO"

La palabra griega que Pablo usa para describir lo que pasó en la cruz es Tetelestai. Solemos traducirla como "consumado es", pero en el mundo de los negocios y la justicia de la época, Tetelestai era la palabra que los oficiales escribían con tinta roja sobre el documento de deuda cuando esta se pagaba por completo.

Significaba: "Pagado totalmente. La deuda ya no existe".

Yeshúa no murió solo para perdonarte; Él murió para entrar en el archivo legal del cielo, tomar tu "acta de deuda" (donde estaban todos tus pecados, tus vergüenzas, tus traiciones y tus errores) y clavarla literalmente en Su propia carne en la cruz. Él permitió que el clavo atravesara ese documento legal que te condenaba, para que tú pudieras salir libre de la celda.

LA REVELACIÓN DE LA CRUZ

¿Por qué murió con los brazos abiertos? Porque estaba creando una superficie sobre la cual clavar tu deuda para siempre. Él no solo borró tu error; Él lo invalidó legalmente. Cuando el diablo o tu propia conciencia te recuerdan lo que hiciste hace años, el Cielo tiene una respuesta legal: ese documento fue perforado por el clavo de la cruz, y sobre él está escrito Tetelestai.

UN MENSAJE PARA TI

¿Sientes que tu pasado todavía te persigue? Hay personas que viven como si estuvieran en una celda, revisando una y otra vez la lista de sus errores, sintiendo que Dios les está cobrando algo que ya fue pagado. Vives con miedo de que alguien descubra quién fuiste o qué hiciste.

Pero el código del clavo te recuerda hoy: Tu deuda no está pendiente, está pagada.

El papel donde estaban escritos tus pecados ya no es una lista de cargos en tu contra; es una evidencia de que el precio ya se cubrió. Si el Juez Supremo ya perforó el acta y la clavó en el madero, ¿por qué sigues tú intentando pagar una deuda que no existe? Deja de vivir en la celda del pasado. El Tetelestai de la cruz te ha dado la libertad que no podías comprar por tus propios medios.

 

 

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