DONDE SE TE CAYO EL HACHA?

 



Cuantos se sienten preocupados por algo?

 Todos tenemos o hemos tenido una preocupación, algo que nos aflige, un “hacha perdida”

Donde fue que perdiste el hacha? Donde cayó? Cuando sucedió?

-El día en que subiste a un Jonás a tu barca?

-El día en que el médico te entrego con cara de preocupación los estudios?

-El día en que te quedaste solo o sola, porque una relación finalizo o alguien se fue a la eternidad?

-El día en que te diste cuenta de que tu amor no era correspondido?

-Tu preocupación inicio con el deterioro de la salud de tu ser querido?

-Con los rumores de despido o reducción de personal?

 Amén de esa preocupación constante se agregan las del día a día (las cuentas, los vencimientos, la salud, lo que se rompe, etc.)

 La preocupación nos drena, nos embota la mente, no nos deja disfrutar el hoy, el presente, nos enferma, hace que durmamos mal y entrecortado, que funcione mal nuestro aparato digestivo todo nos cae mal, hace que vivamos malhumorados y nos irritemos y perdamos la paciencia con facilidad. Cuando la preocupación gana espacio en nuestro interior dejamos de ser productivos, efectivos, perdemos la alegría y la capacidad de disfrutar de las cosas simples de la vida

 Por eso es importante identificar donde cayó el hacha, donde perdiste la alegría, donde empezó tu preocupación, tu amargura, tu dolor de cabeza, para volver allí con la ayuda del Señor para resolver lo que te aflige y no vivir toda la vida con esa preocupación a cuestas! Dios puede ayudarte a resolver lo que aparentemente no tiene solución! Dios puede hacer que recuperes lo que un día perdiste! Dios puede poner una vez esa herramienta en tus manos para que sigas construyendo tu futuro!

 Hay dos tipos de preocupación:

 1-Las cosas que dependen de nosotros: Me preocupa el trabajo, la plata, el examen, mi negocio…depende en gran parte de ti…Ocúpate! Marca un plan de acción y todos los días haz algo productivo.

 2-Cosas que no dependen de nosotros: La salud de un ser querido, las habladurías, los chismes, la injusticia, etc. No depende de ti! Simplemente ora! Y déjaselo a Dios

 La Biblia dice: Por nada estén preocupados sino sean conocidas vuestras peticiones con ruego y acción de gracias….Significa que tenes que orar, entregárselo a Dios y darle gracias anticipadamente porque todo va a estar bien, todo va a terminar bien!

 La biblia también dice que cada día trae su propio afán o preocupación: Esto significa que debemos aprender a ser felices hoy, un día a la vez, no se puede acumular felicidad para los próximos 6 meses, debes aprender a vivir tu presente y dejar tu mañana en las manos de Dios! En el desierto el mana llegaba día a día al campamento de Israel, no lo podían guardar para el día siguiente porque se ponía feo, cada día Dios mandaba mana fresco…Dios renueva sus misericordias cada mañana! Mañana también abra mana, abra preocupaciones y problemas si! pero también abra provisión de Dios para saciar tu necesidad.

 

Pero porque Dios no nos libra de los problemas que nos traen preocupación?

-Porque son parte de la vida real, no existe la vida perfecta!

-Su poder se perfecciona en nuestra debilidad

-Porque en la adversidad Dios forma nuestro carácter y nos enseña a confiar en él.

 Un profesor se para frente a sus alumnos con un vaso de agua a medio llenar en su mano. Todos los alumnos esperaban la clásica pregunta ¡el vaso esta medio vacío o medio lleno? Pero no! No fue esa la pregunta, sino que les pregunto: Cuanto pesa el vaso? Algunos dijeron 200 gramos, otros 250 gramos a lo que el profesor respondió. En realidad el peso específico no es importante, porque depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo por un minuto no pasa nada, si lo sostengo por una hora me dolerá el brazo y si lo sostengo por un día será tan pesado que el brazo se me entumecerá! Las preocupaciones son como el vaso de agua, si piensas en ellos un minuto no pasa nada, si piensas más tiempo te dolerá y si piensas en ellas todo el día acabaras paralizado y enfermo.

 Si algo te preocupa cuéntaselo a Dios, por pequeño e insignificante que te parezca, entrégale tu carga al Señor, el puede hacer flotar sueños hundidos, el puede sanar corazones rotos, el puede darte paz, el puede volver a poner en tu mano lo que un día perdiste!

 

 

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