AVIVA EL FUEGO
2 Timoteo 1:6 / Levíticos 6:11-13
Hoy vengo a hablarles a aquellos que un día se sentían más cerca de Dios, más fervorosos, más entusiastas, más enamorados del Espíritu Santo, más hambrientos de su presencia y su palabra, pero que hoy sienten que su vida espiritual se esta apagando, está en cenizas. “Un día”…pero hoy solo queda el recuerdo de ese fuego, porque se está apagando y si no haces algo urgente la tragedia será inminente, pronto te quedaras sin nada y estarás a las puertas de la muerte espiritual.
Nuestra vida, ministerio, matrimonio, trabajo, servicio necesitan si o si del fuego del Espíritu Santo. Sin ese fuego no hay pasión, no hay unción, no hay voluntad, no hay nada que transmitir. Sin fuego tu matrimonio se apaga y muere, tu servicio se apaga y muere, tu vida espiritual se apaga y muere.
El fuego se apaga porque dejamos de tener intimidad con Dios, empezamos a hacer las cosas por rutina, por costumbre. El fuego se apaga por pereza, es decir, por cosas que dejamos de hacer.
Debemos cuidar el fuego sagrado! Debemos avivar el fuego hoy!...cómo?
1-Sacando las cenizas: Las cenizas hablan del pasado, de un fuego que una vez estuvo pero ya no. Basta de vivir del pasado, de recuerdos, de glorias del ayer, debes correr las cenizas!. Las cenizas hablan de ese dolor, de esa herida, de esa frustración ya sea amorosa, ministerial, etc. debes sacar las cenizas del corazón!
2-Cabiarte la ropa: El sacerdote debía sacarse sus vestiduras y ponerse ropas normales. No puedo recuperar el fuego si vivo de apariencias, hay que sacarse el traje de religioso, de perfecto, de esta todo bien y vestirse de humildad, de arrepentimiento. Las apariencias, el que dirán, las formas, los trajes ministeriales nos impiden ir con humildad y sencillez delante de Dios a pedir el fuego.
3-Echando leña al altar: El altar es tu corazón, la leña es todo aquello positivo que tú haces para mantenerlo ardiendo. Congregar, adorar, servir, orar, etc. Esto nadie lo puede hacer por ti, es la leña que tú debes agregar todos los días, todos los días, como lo debía hacer el sacerdote.
Si sientes que tu vida espiritual ya no arde con la misma pasión de antes, no la dejes morir! Barre las cenizas, cámbiate de ropa, agrega leña urgente y el fuego de Dios volverá a tu vida y lo cambiara todo!

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