SEÑOR, SEÑOR

 



Quienes van a entrar al el Reino de los Cielos?

Existen más de 4.200 religiones en el planeta, cada una de estas tiene un mensaje muy bonito y una receta para hacer mejor a las personas y conducirlas a la eternidad. Pero, quienes realmente entraran en el reino de los cielos? Los que llevan años en una iglesia? Los que son muy bondadosos?, los que conocen mucho de la Biblia? Los que oran todo el día? Los que se consideran a sí mismas buenas personas?

 Pues la biblia es clara y contundente: Mateo 7:21

“No todo el que me dice, Señor, Señor entrara en el reino de los cielos sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”

 No alcanza con decir Señor, congregar, cantar, adorar, incluso servir si no hago la voluntad de Dios. Yo no soy lo que digo sino lo que hago. Dios nos ha dado una ley que obedecer. Ahora, si no vivo de acuerdo a su ley, a su voluntad, hipócrita es de mi parte que llame a Jesús: Señor.

 PARABOLA DE LOS DOS HIJOS: San Mateo 21: 28-31

“28 Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. 29 Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. 30 Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios”

 -Con uno de los dos de seguro te vas a identificar. De hecho eres el uno o el otro.

 -Los dos, por ser hijos tenían acceso a las bendiciones del Padre, de la casa. Los que son padres saben que uno bendice a los hijos por igual, si tienes un hijo rebelde o desobediente…le das de comer igual? Si o no? Si! Le das de vestir, le das un estudio…es desobediente pero igual tiene ciertos beneficios por ser hijo. Así también es en la casa del Padre celestial. Que Dios te guarde, te bendiga, en su amor te de esto o aquello, que te sientas bien no es señal de ser aprobado, de estar en su voluntad, de calificar para heredar el reino de los cielos.

-Ser bendecido no es garantía de ser aprobado.

-Que nos enseña esta parábola? Que la obediencia no es algo que se siente,  es algo que se decide. El primer hijo no sentía ir a la viña, pero lo razono, lo medito y lo decidió. Hay cosas que uno no siente hacerlas, pero las hace porque sabe que es lo correcto. Este hijo decidió renunciar a su voluntad en pro de la voluntad de su padre.

-El otro hijo, respondió rápido y dijo “si, si claro, ya voy” y no fue!...este representa a aquel que en apariencia es muy espiritual, correcto y dispuesto, pero desobediente. Solo cuida las formas, las palabras (como los religiosos) pero en su corazón no estar el hacer la voluntad de Dios, sino el agradarse a si mismo.

 Muchos que dicen ser cristianos no viven con la ley de Dios, sino bajo su propia ley. No viven para agradarle a Él sino para satisfacerse a sí mismos.

 Cuando llamas a Jesús Señor, estás diciendo eres es mi amo, mi dueño, el soberano, el rey de mi vida, pero una cosa es decirlo y otra es llevarlo a la práctica!

Cuando alguien no es cristiano vive así: En el trono de su vida y de su mundo está sentado el mismo y desde allí dice como quiere vivir

Cuando uno es cristiano a medias (aunque esto no existe) invita a Jesús al trono pero más que nada para que venga a hacerle compañía: “Jesús siéntate aquí, que bueno que viniste! Ahora me siento mejor, más seguro, más bendecido! Podrías ayudarme con esto y con aquello?, podrías darme esto o aquello?” Quédate aquí pero por favor no des demasiadas ordenes, no interfieras con mi estilo de vida…No me vengas a decir cómo vestir, con quien convivir, como hablar, como usar mi dinero o mi tiempo, quédate aquí pero mientras seas ciego, sordo y mudo”…tú crees que eso es ser Señor?!

Ahora como vive un verdadero cristiano!? Postrado, rendido, humillado, obediente “Señor haz como tú quieras! Yo ya intente hacer las cosas a mi manera y así me fue…ordena mi vida, hágase tu voluntad!

 Para estar en la voluntad del Padre, debes pasar por Getsemaní. Ese es el lugar donde mueres a tu voluntad para que se haga la voluntad de Dios, es el lugar donde aprendes que no siempre se bebe la copa quieres, que a veces hay que tomar la copa amarga, sudar sangre, sentir una profunda agonía, te tiene que doler, porque no es fácil hacer la voluntad de Dios, pero ese es el camino! La obediencia no es algo que se desea, no es algo que se siente, es algo que se decide.

Si sigues haciendo tu voluntad por más que te sientas bien, te vas a perder en la eternidad. De que te sirve vivir a tu manera y perder tu alma eternamente en el infierno?

Comentarios

Entradas más populares de este blog

LOS 10 PRINCIPALES CONSEJOS DE SALOMÓN PARA LOS JÓVENES

3 SINTOMAS DE LA PRESENCIA DEL MAL

CANTAROS, TEAS Y TROMPETAS